El Decenio de la Naciones Unidas de la Educación para un desarrollo durable

El desarrollo sostenible

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© Karl-Heinz Gaudry / UNESCO

El desarrollo sostenible es uno de los principales retos para el mundo actual. En vista de los persistentes patrones de pobreza y desigualdad, referidos en la agenda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), la problemática del impacto del cambio climático y la actual crisis económica y financiera, no es exagerado afirmar que en el comienzo del siglo 21 el mundo se encuentra en un momento decisivo de su historia. La definición de Desarrollo Sostenible dada por la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo ("Comisión Brundtland", 1987) sigue siendo vigente y actual: "El desarrollo sostenible es el desarrollo que asegura las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para enfrentarse a sus propias necesidades." Esto implica conseguir el equilibrio entre y la integración de aspectos medioambientales, económicos y sociales del desarrollo, sin olvidar la componente cultural. De hecho, el desarrollo sostenible se ha convertido en el principio rector para conseguir opciones de desarrollo justas y equitativas que beneficien a todos en todo el mundo. Así, el desarrollo sostenible puede ser considerado tanto desde la vertiente temporal como desde la vertiente espacial: Tiene en cuenta las necesidades de las generaciones futuras, a la par de las necesidades de la población mundial actual.

Conseguir un desarrollo sostenible requiere un cambio de mentalidad y de comportamiento a escala mundial. Es sabido desde hace tiempo que la educación es esencial para lograr un desarrollo sostenible. En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano ("Conferencia de Estocolmo") de 1972 se puso de relieve la importancia de la educación para afrontar problemas relacionados con el medio ambiente humano.

La Agenda 21, el documento adoptado en la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED, "Cumbre de Río", Rio de Janeiro, 1992), hizo hincapié en la necesidad de fomentar la educación, la concienciación pública y la capacitación para avanzar en el desarrollo sostenible. En particular, el capítulo 36 (Fomento de la educación, la capacitación y la toma de conciencia) reza: "La educación es crucial para promover el desarrollo sostenible y aumentar la capacidad de las poblaciones para abordar cuestiones ambientales y de desarrollo." En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (WSSD, Johannesburgo, 2002) se reafirmó este compromiso y se recomendó a la Asamblea General de las Naciones Unidas crear el llamado Decenio de las Naciones Unidas sobre la Educación para el Desarrollo Sostenible (DEDS, 2005-2014), que reconoce la urgente necesidad de integrar los temas y los principios del desarrollo sostenible en la educación y el aprendizaje. Así, aunque con la educación por sí sola no se podrá conseguir un desarrollo sostenible, no cabe duda de que es una condición necesaria.

La educacion para el desarrollo sostenible

© Justin Mott / UNESCO

La Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) trata de integrar los principios, los valores y las prácticas del desarrollo sostenible en todos los aspectos de la educación y del aprendizaje. La EDS pretende proporcionar a toda persona la oportunidad de adquirir los valores, competencias, conocimientos y habilidades que le permitan contribuir a un futuro humano, justo, económicamente viable y ecológicamente sostenible. Entre otras cosas, la EDS aboga por un sentido de la responsabilidad tanto local como global, fomenta un juicio previsor y orientado al futuro, enfatiza el reconocimiento de la interdependecia global y concede gran importancia a los cambios culturales que adoptan los valores del desarrollo sostenible. En vez de quedarse pasivos frente a los retos arriba apuntados, la EDS busca capacitar a las sociedades, comunidades e individuos de todo el mundo a tomar parte de forma activa y responsable en determinar como va a ser su futuro.

La EDS plantea una serie de interesantes cuestiones; por ejemplo, sobre aprender a generar soluciones creativas frente los retos globales actuales, sobre reflexionar sobre nuevos estilos de vida que combinen el bienestat, la calidad de vida y el respeto por la naturaleza y las demás personas, y sobre considerar los puntos de vista de gente de otros países acerca del significado del desarrollo sostenible en la práctica.

La EDS no sólo es relevante para el marco formal de la educación, la capacitación y el aprendizaje en el lugar de trabajo, si no también para la toma de conciencia y distintos tipos de aprendizaje formal e informal. Por ello, la EDS no debe considerarse meramente como otra asignatura o tema a incluir en el sistema educativo formal o como programa de capacitación en el trabajo. La EDS es un proceso de de enseñanza y aprendizaje mediante el cual se implanta un entendimiento y la orientación hacia el desarrollo sostenible en el mismo corazón de los procesos de enseñanza y aprendizaje en sociedades de todo el mundo.

La EDS aboga por un enfoque interdisciplinario y holístico de la enseñanza y el aprendizaje en cualquier marco y promueve el espíritu crítico y creativo en el proceso educacional. Eso implica el desarrollo de nuevas técnicas de enseñanza y de aprendizaje. El objetivo de la EDS – el comportamiento responsable de cada uno en un mundo globalizado – debe integrarse en el marco en el que se desarrolla el aprendizaje: a lo largo de toda la vida, en el puesto de trabajo, en el hogar y en toda la sociedad en general. Para afrontar el desarrollo de las inicitativas de la EDS de forma integral, habrá que tirar en cuatro direcciones: el acceso a una educación de calidad, la reorientación de los sistemas educativos actuales para incluir el tema de la sostenibilidad, iniciativas de concienciación y entendimiento públicos y programas de enseñanza dirigidos a temas de sostenibilidad social, medioambiental y económica espíficos.

Principio

El Decenio de la Naciones Unidas de la Educación para un desarrollo durable

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En diciembre de 2002, la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 59/237 declaró los años 2005-2014 el Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para un Desarollo Sostenible (DEDS/DESD). Los estados miembro se comprometieron a intensificar sus esfuerzos para integrar los principios, valores y prácticas del desarrollo sostenible en la enseñanza y el aprendizaje. La Asamblea General designó a la UNESCO como agencia líder para la implementación y coordinación global del DEDS.

Según el Plan de Aplicación Internacional del Decenio (IIS, 2005) "la visión básica del DEDS es un mundo en que todos tienen la oportunidad de beneficiarse de la educación y de poder aprender los valores, el comportamiento y el estilo de vida necesarios para conseguir un futuro sostenible y la transformación positiva de la sociedad." El DEDS deberá ofrecer la posibilidad de pulir y promover la visión de y la transición hacia un desarrollo sostenible mediante todas las formas de educación, concienciación pública y formación. También deberá contribuir a destacar la importancia de la educación y el aprendizaje en la promoción del desarrollo sostenible. En este contexto, el Plan de Aplicación propone cuatro objetivos principales para el DEDS: promover la comunicación, el intercambio y la interacción entre los actores de la EDS, promover una enseñanza y un aprendizaje de mayor calidad en la EDS, ayudar a los países en cumplir los Objetivos del Milenio para el Desarrollo a través de esfuerzos de EDS, y dar a los países la oportunidad de integrar la EDS en sus reformas de política de educación.

La complejidad, amplitud y diversidad de la temática del desarrollo sostenible y de la EDS exige que un gran número de actores participen de forma concertada para implementar el DEDS a través de un enfoque de participación: gobiernos, parlamentos, organizaciones no gubernamentales, los medios de comunicación, el sector privado, instituciones de educación, de investigación, educadores y estudiantes, entre otros. Deberán combinarse estrategias de arriba a abajo y viceversa. Para conseguir la implementación plena del DEDS son relevantes todos los niveles - el nivel local, nacional, regional e internacional. En su función de coordinador global, la UNESCO deberá catalizar las nuevas asociaciones, fomentar la monitorización y la evaluación, facilitar el desarrollo de una agenda de investigación para la EDS, proveer un foro de encuentro para los actores principales, compartir las buenas prácticas, promover el intercambio entre los estados miembro en cuanto a la EDS, convocar grupos de trabajo sobre temas específicos de la EDS y proporcionar orientación estratégica.

Desde el inicio del DEDS un gran número de actores han ido desarrollando las más diversas actividades. Se han creado Comités Nacionales y redes de comunicación, se ha elaborado y distribuido material de educación, se han destacado y compartido ejemplos de buenas prácticas, y se han organizado encuentros a fin de fomentar el intercambio internacional Sin embargo, queda mucho por hacer antes de que la EDS ocupe un lugar realmente central en los procesos de enseñanza y aprendizaje y antes de que la EDS cumpla su potencial de mejorar la calidad de la educación.

Es necesario ver el DEDS en conjunto con otras prioridades internacionales en lo relativo al desarrollo y la educación. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) forman el marco relevante para la cooperación de desarrollo internacional. Los seis objetivos del movimiento Educación para Todos (EPT) apuntan a extender el alcance de la educación básica a todo el mundo y el Decenio de la Naciones Unidas de la Alfabetización (UNLD) se concentra en la contribución de la alfabetización de jóvenes y mayores a crear sociedades del saber de las que todos puedan formar parte. Con su orientación hacia el principio del desarrollo sostenible, el DEDS se concentra de forma específica en el contenido y el propósito de la educación y el aprendizaje.

 

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